sábado, 21 de julio de 2007

¡Qué mes tan largo!

Han pasado varias semanas que te fuiste. El día a día se hace duro, pesado, peleando contra las dificultades que nos depara la vida diaria, pero sin el motor que me da tu sonrisa, tu mirada.

Estas tardes veraniegas son de una rutina insoportable, sin ningún aliciente que me distraiga, que me alivie de estas horas inmóvil.

Tus compañeras no son como tú. No se muestran tan atentas, ni tienen la amabilidad que transmites de forma espontánea, con naturalidad; ni poseen la deliciosa capacidad de conversar que te distingue. Son otra cosa, otra historia.

Cuento cada minuto que falta para volver a verte, para sentirme vivo, ilusionado, disfrutando de tu sonrisa, escuchando tu voz o sintiéndote cerca.

Deseo que lo estés pasando bien, que aproveches estos días de descanso para disfrutar al máximo de tus vacaciones y que renueves tus energías para regresar a tu puesto con todo el ímpetu y fuerza que te definen.

¡Te extraño muchísimo! ¡11 días! ¡¡Uf!!

No hay comentarios: