Los más brillantes amaneceres,
los más románticos atardeceres,
los paraísos más hermosos sólo los he visto en tu cara.
No hay lagos más claros y profundos que tus ojos.
No hay grutas de las maravillas comparables a tu boca.
No hay sol que brille más que tu sonrisa.
Por eso me gusta mirarte.
Para mí, tu rostro es mi paisaje.
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