Mujeres de más de 30, para las que ya llegaron, para las que están por llegar y para que los hombres se enteren:
Mientras maduro en edad, valoro a las mujeres que pasan de los 30 más que a todas. Y por múltiples razones. Una mujer de más de 30 nunca te despertaría en medio de la noche para preguntarte ¿en qué piensas? No le importa lo que piensas.
Si una mujer de más de 30 no quiere ver un partido de fútbol, no se sienta a quejarse. Hace algo que le entretenga. Y usualmente, es más interesante que el partido.
Una mujer de más de 30 se conoce a sí misma lo suficiente para saber quién es, lo que es, lo que quiere y de quién.
A las mujeres de más de 30 les importa un bledo lo que tu puedas pensar sobre ellas.
Una mujer de más de 30 es digna. Difícilmente se pondría a gritarte en el teatro o en medio de un restaurante. Pero por supuesto, si lo mereces, no dudará en matarte, si cree que puedes salirte con la tuya.
Las mujeres de más de 30 son brujas. Nunca tendrás que confesarles tus pecados, ellas siempre los saben.
Una mujer de más de 30 se ve bien con pintalabios rojo brillante. No pasa igual con las más jóvenes. Una vez superadas una arruga o dos, una mujer que pasa de los 30 es mucho más sexy que sus amigas de menor edad.
Las mujeres treintañeras son directas y honestas. Te dirán de inmediato si eres un idiota, o si estás actuando como tal.
Sí, adoro a las mujeres de más de 30. Desafortunadamente no es recíproco. Por cada deslumbrante, inteligente y bien puesta mujer de más de 30 hay un calvo barrigón o escuchimizado con una muchachita de 22 años.
Hoy en día el 80% de las mujeres están en contra del matrimonio. Y ¿por qué? Porque las mujeres se dieron cuenta de que no vale la pena comprar el cerdo entero para sólo comerse una “salchichita”.
Mujer de treinta y tantos, mi homenaje.
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