lunes, 28 de septiembre de 2009

Un remedio para mi corazón

Y por la arteria aorta al fin
te he sentido entrar
y en la aurícula izquierda
dejaste tu mirar.

Ocupaste mi corazón
sin analizar mi sangre
bastó sólo tu sonrisa
y recuperé mi pulso arterial.

Fuiste llenando mi corazón
expulsando mi soledad
y no me da vergüenza confesar
que ya dependo de ti
que llevo en mis venas tu calor
y que soy feliz.

No hay comentarios: