Ya no sé cómo mirarte
para que en mis ojos puedas leer
lo que soy capaz de amarte.
Ya no sé qué hacer conmigo
para parecerme al chico de tus sueños
y escaparme de tu olvido.
No sé a quién pedir ayuda ni qué camino coger
a qué santo rezarle ni qué amuleto tener.
Ya no sé cómo expresarme para que en mi frase
quepa la pasión y la emoción de contemplarte.
Perdóname, si a veces rompo tu calma
de tanto mirarte,
de tanto nombrarte.
Porque la alegría se me acaba si tú no estás,
porque a tu lado se hace grande mi corazón,
porque sin tí soy un problema sin solución.
Eres mi mayor manía,
una divina obsesión,
mi Ave María,
mi Religión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario