Dile a tus ojos,
que no me miren,
porque al mirarme me hacen sufrir;
que no me miren porque me hieren,
diles que tengan piedad de mí.
Ojos perversos de mil encantos,
ojos que hieren mirando así;
ojos que matan y que dan vida,
tened clemencia y compasión de mí.
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