viernes, 30 de enero de 2009

¡Tiene que llover!

Tiene que llover para que broten las flores del amor,
para que maduren los frutos de la paz,
para que el árbol de la vida crezca, y dé sombra,
y su copa se llene de pájaros cantores.

Tiene que llover para que el agua nos lave las manchas de barro y de sangre, para que nos purifique del odio y la violencia.
¡Ah!, tiene que llover agua de justicia,
hasta que no quede un solo hombre oprimido ni explotado.

Tiene que llover para que se enmohezcan los misiles y los tanques,
para que crezcan claveles blancos en los cañones de las metralletas.
Tiene que llover para que tú recolectes tu cosecha de vida,
para que no te falte nada, para que tengas lo que es tuyo, lo que te pertenece.

Tiene que llover porque ya llevamos demasiados siglos de sequía,
porque están secos los ríos del amor.
Tiene que llover a gusto de todos, si no, malo.
Tiene que llover... ¡para que nos dejen vivir!

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